Mereció más

21 de February

El Real Valladolid mejora pero sólo pudo traerse un punto del Reyno de Navarra.
Gol de Mendunjanin contra el Osasuna.
El Real Valladolid puso todo los elementos sobre la mesa para conseguir arrancar tres puntos de Pamplona, pero una vez más no pudo ser. Onésimo planteó una alineación atrevida sentando a Medunjanin pero dándole la oportunidad a Keko, que respondió magníficamente, y jugando con Bueno y Manucho en punta.

El equipo se colocó el mono de trabajo y desplegó buen fútbol sobre el rectángulo de juego del Reyno de Navarra. La suerte también arrimó el hombro puesto que los jugadores de Osasuna se encontraron hasta tres veces con el palo.


Decepción absoluta

24 de September

El público vuelve a abandonar Zorrilla con el amargo sabor de la derrota.

El primer gol de Osasuna.

Osasuna no tuvo que jugar al fútbol para ganar el partido. No le hizo falta. El Real Valladolid le regaló los goles y el árbitro hizo el resto. Paradas Romero, un señor encargado de repartir justicia, o eso dicen, puso el aderezo necesario para que su triunfo no corriera peligro.

El nefasto trencilla expulsó a Luis Prieto y a César Arzo y cosió a faltas y a tarjetas al Real Valladolid. Luego, para compensar la cosa, soltó unas cuantas amarillas aquí y allá a Osasuna para que así la estadística quedara igualada pero sin riesgo para el que hasta ayer, según Camacho, era un equipo víctima de los errores arbitrales.

Osasuna fue un equipo mediocre, mezquino en sus planteamientos y marrullero en sus artimañas. No jugó porque no supo. Ni siquiera cuando se vio con uno más hizo gran cosa para llevarse el partido. Héctor Font, defenestrado en Osasuna por Camacho la temporada pasada, jugó más en la primera media hora que todo el equipo rojillo en noventa minutos.


Bodrio en Zorrilla

27 de April

Real Valladolid y Osasuna aburren en el partido más tedioso de la temporada.
Real Valladolid 0 Osasuna 0
Dos equipos incapaces de hilvanar una sola jugada de ataque decidieron repartirse los puntos de la manera más infumable posible. Sin tiros a puerta, confiados a algún córner o algún churro defensivo que permitiera cambiar el curso de un partido que era mejor haber dejado para otro día. Esto es lo que nos ofrecieron el Real Valladolid y el Osasuna en el partido de ayer.

Puede haber varias causas para semejante desaguisado. Por un lado, el cansancio acumulado en esta semana de locos, especialmente en un Valladolid que casi acababa de aterrizar de Mallorca. Por el otro, las numerosas bajas de unos y otros, que acabaron por fomentar las ideas revolucionarias de los técnicos.

Con un centro del campo sin Vivar y sin Álvaro Rubio, a Mendilibar solo le quedaba la opción de poner a Medunjanin. Sin embargo, quizás se acordaba del nefasto papel del holandés en Pamplona, donde también fue titular, y quiso recomponerlo todo un poco para evitar que se repitiera lo mismo.