Onésimo paga los platos rotos

06 de April

La directiva del Real Valladolid destituye al entrenador vallisoletano tras la última derrota del equipo frente al Villarreal.
Onésimo Sánchez en su último partido como entrenador blanquivioleta.
Mendilibar no valía. Ahora parece ser que One tampoco vale. Pero lo que yo creo es que no hay entrenador que haga vida de esa panda de vagos que forman gran parte de la plantilla del Real Valladolid.

Lo del domingo en Zorrilla era de Vergüenza, como bien se leía en una enorme pancarta del fondo sur del Zorrilla. Ver cómo la afición, tu afición, aplaude y vitorea al equipo contrario, en cualquier otra persona con sangre en las venas hubiese sido suficiente para tratar de dejarse la piel en el terreno de juego. Pero para Mendunjanin, por poner un ejemplo, no.

Haris es lo suficiente chulo como para, con el marcador en contra, salir andando y obligar al compañero a detenerse con el balón ya se encuentra solo en el ataque. ¡Y encima tiene la desfachatez de enfrentarse a los aficionados que le silban! Ese es un ejemplo de la actitud de pasotismo, quemeimportismo y desvergüenza que tiene esta gente. ¿Y qué esperábamos? ¿Que se dejaran la piel en el campo? ¿Que sintieran la camiseta?. ¡Por favor! Que estos futbolistas no dejan de ser mercenarios a sueldo.


Mendilibar ya es historia

02 de February

Onésimo sustituye a José Luis Mendilibar como entrenador del primer equipo.
Mendilibar cabizbajo durante el último encuentro en Zorrilla.
El técnico del ascenso milagroso sucumbió a una racha de resultados que Carlos Suárez, el presidente del club, resumía en una estadística asombrosa: 22 puntos sobre 93 posibles. Se une la nefasta racha del tramo final de la Liga 2008-09 con una primera vuelta en la que su equipo sólo ha sido capaz de sumar tres triunfos.

El empate del domingo ante el Almería era la gota que colmaba el vaso. Quizá esperaba que una nueva derrota llevara al público a enfrentarse a su técnico, o que una victoria resucitara el ánimo de la plantilla y de la grada. Pero el Almería y Muñiz Fernández pusieron las cosas tan negras que el empate final, en lugar de a fiasco, supo a victoria.