Miedo a ganar

01 de March

Una vez más, el Valladolid es incapaz de conservar la victoria y acaba derrotado.
Sesma se lamenta.
Hoy se puede decir que el Real Valladolid está más cerca de la segunda división. Su derrota ante el Mallorca y la victoria del Zaragoza en Getafe hacen que la salvación esté ya a cuatro puntos. Una corta distancia si tenemos en cuenta que todavía quedan 14 jornadas por delante, pero que parece insalvable dado el juego que está desarrollando el equipo de Onésimo.

La semana pasada ante el Osasuna pareció que el equipo daba señales de vida, pero ayer en Zorrilla dio un enorme paso hacia atrás. Por tercera vez consecutiva, el Valladolid consigue lo más difícil: adelantarse en el marcador. Y por tercera vez consecutiva no logra mantener el resultado para obtener una victoria.

Pero lo peor es que, una vez más, el Real Valladolid mostró ante su público su peor cara. Al igual que el niño que pretende no defraudar a su padre bajo su atenta mirada, los jugadores del Valladolid salen al césped del Zorrilla con nerviosismo, como diciendo “espero no cagarla”. E irremediablemente, la cagan.


Apeados de la copa

13 de November

El Mallorca le da un repaso al Real Valladolid y le echa de la Copa del Rey.
Manucho tras la eliminación.
Un repaso de arriba a abajo. Lo que se llama vulgarmente un baño. El segundo en lo que va curso, uno en Liga y otro en Copa, ante el mismo rival. Y esta vez no acabó con un 3-0, o peor aún, porque los delanteros del Mallorca no atinaron y porque Fabricio lo paró casi todo, incluido un penalti.

Se le escapó una, la de Keita, y con eso le bastó al equipo de Manzano para darle la razón a Mendilibar. «Si no marcamos allí nos eliminarán», había vaticinado. Y tal cual. Claro que para marcar un gol primero hay que rematar a puerta, a ser posible entre los tres palos.


Dos, y gracias

24 de April

Sergio Asenjo salvó a un pésimo Valladolid de caer por goleada.
Sergio Asenjo en una de sus intervenciones.
Para cuando el Mallorca hizo su gol, la cosa ya pintaba mal. A esas alturas, el mejor del Real Valladolid era Sergio Asenjo. El palentino, y un larguero, fueron los sustentos defensivos del Valladolid hasta que apareció Keita, allá por el 65, para poner el marcador más acorde a la realidad del partido.

Y es que los locales, aunque el partido fue horripilante, fueron los únicos que dieron sensación de saber cómo crear peligro. A balón parado, con Arango. En juego, con Jurado y Aduriz. Con eso y con un mínimo orden obligaron a Sergio Asenjo a intervenir en cuatro ocasiones en la primera parte. Eso sin contar el tiro al palo, que esta vez cogió al guardameta por sorpresa.

Enfrente, el Real Valladolid ya ha dejado claro que si esta temporada hubiera tenido un ‘nueve’ de verdad podría haber hecho barbaridades. Porque llegan centros desde todos los lados, y muchas veces con la suficiente potencia y colocación, pero nunca aparece nadie para rematarlos a la red.