Todo se llenó de humo

27 de October

Desalojado un edificio de Nicolás Salmerón al arder un tercer piso.
Bomberos y policía se personan en el incendio de Nicolas Salmerón.
«Estaba durmiendo en el sofá y, de repente, todo estaba lleno de humo», explicaba visiblemente nerviosa la joven inquilina de una vivienda de alquiler nada más salir a la calle, aún en bata, mientras el salón de su domicilio de un tercer piso del número 13 de la calle Nicolás Salmerón era pasto de las llamas a media tarde de ayer.

El incendio, que provocó «importantes daños materiales» en la casa, obligó a desalojar «por precaución» durante una hora a los vecinos del bloque de siete plantas y causó retenciones de consideración al cortar la Policía Municipal la vía al tráfico desde Labradores en plena hora punta.

Los hechos ocurrieron en el tercero C del citado inmueble, entre Labradores y Caño Argales, por cuya ventana comenzó a salir una «gran humareda» visible desde la calle a las 18.00 horas. «Estaba en casa y comencé a oír a la vecina pidiendo socorro a gritos en el rellano», relató después el inquilino del piso anexo al siniestrado.

La única inquilina del tercero C se despertó de la siesta rodeada de humo y salió corriendo, en bata y pijama, «avisando al resto de vecinos por la escalera para que saliéramos». Los residentes, más de una treintena, fueron desalojando el edificio, sin que se produjeran incidentes, a la vez que los primeros efectivos del Servicio de Extinción de Incendios accedían a él.

El fuego sorprendió en el portal a la dueña de una vivienda del segundo que en ese preciso momento se disponía a enseñar su casa a dos posibles inquilinas. Ni ellas ni nadie más pudo entrar al portal hasta casi una hora después, cuando los bomberos lograron sofocar las llamas concentradas en el salón del tercero C. Un cortocircuito en un enchufe próximo al sofá pudo ser el detonante del fuego que arrasó la estancia y causó «graves daños materiales» al resto de la casa fruto de la humareda.

Las labores de extinción congregaron a decenas de curiosos en torno a una vía cortada a la circulación y en la que llegaron a congregarse dos camiones de Bomberos y tres ambulancias. Los sanitarios no tuvieron que trasladar a ningún herido al margen de atender a la inquilina del tercero por un pequeño ataque de nervios.

El cierre de la calle provocó un monumental atasco que se fue diluyendo a partir de las siete de la tarde, cuando los vecinos pudieron regresar a sus domicilios, que no sufrieron daños, y los agentes locales volvieron a permitir la circulación en el tramo cortado de Nicolás Salmerón.

Vía | El norte de Castilla.



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